Ayer rompí el recuerdo
que me ataba a tus pies.
¿No lo ves?
Solar deshabitado.
Así me he quedado
con tu olvido
y tu desgarro.
Solloza el corazón
y no encuentra consuelo,
una canción,
con que apaciguar
su rabia.
No pediré perdón.
Dejé de creer
en mis oraciones,
en los discursos sublimes
que arrancaba la madrugada
a mi delirante razón.
Sé que soy un mentiroso.
Un ángel que cayó,
por descuidado,
por mal alado.
Olí las rosas del edén
entre tus muslos.
Y volvería a caer.
Pero esta vez,
sin renunciar a la maldad,
sin disfrazar el lobo que soy.
Sinceridad.
¿Eso pedías?
Eso te doy.
